Amapola

Una canción cantada dos veces no es la misma canción. Bis: “Amapola”.

Clara y luminosa, plena de bellas imágenes cantadas en el idioma del alma: el mismo que hablan las amapolas.
El placer de volver a escucharla, casi idéntica, con la dulzura de Juan Quintero.
“El Rey” tiene correspondencia: debe ser una carta de amor.

Amapola

Abre las hojas del viento, mi vida,
ponle una montura al río,
cabalga, y si te da frío,
te arropas con la piel de las estrellas.
De almohada la luna llena, mi vida,
y de sueño el amor mío.

Y una amapola me lo dijo ayer,
que te voy a ver, que te voy a ver.
Y un arcoíris me pintó la piel
para amanecer contigo.

Cierra la noche y el día, mi vida,
para que todo sea nuestro.
Y una gran fuga de besos
se pose sobre tu boca.
Y que el trinar de las rosas, mi vida,
te diga cuánto te quiero.

No es lo mismo ni es igual

Cartas al Rey de la Cabina

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