Canción del pinar

Una canción cantada dos veces no es la misma canción. Bis: “Canción del pinar”.

Una canción de amor eminentemente rosarina, de belleza y poesía, brisa de imágenes que mece suavemente las ramas de un sinfín de pinos o sentimientos. Canción de todos, que Jorge Fandermole parió, y que Silvina Garré, con su voz, hizo infinitamente bella.
Pasaron “los trabajos y los días”, y en 1993, el pinar estuvo en boca de su autor.
Un par de peruanos, volando en aquella bandada azabache, entre “encuentros y despedidas”, se reencontraron en Argentina para volver a cantar la Canción del pinar.
La espléndida voz de Carmina Cannavino y la guitarra y la percusión de Lucho González, ya dueños del cielo, enseñan cómo es eso de volar…

Canción del pinar

Quiero dejar todas las palomas
en el cedro de tu alma y todo el beso en tus pies
que dejes de mirarme burlona
sé que te estoy dando poco y mucho te pediré.

Se la nube sola en mi pradera
seré tu querido verde y serás sombra en mi mitad
y si ves que mi verde se quema
llueve tu llorosa pena y el verde nuevo se hará.

Y que no te vayas un febrero
detrás de aquella bandada azabache hacia el pinar,
quiero ser también dueño del cielo y un pinar
pero es preciso que me enseñes a volar.

Hazte sol cercano en la distancia,
hazte en el recuerdo un leño y quémate en mi interior.
No quiero tener más noches frías
ni poder tan sólo en sueños despertarme junto a vos.

Que tengamos alrededor nuestro
quien berree nuestros nombres y mucha sombra por dar,
y cuando lleguemos a la tierra
únete conmigo en savia, así haremos sombra igual.

Y que no te vayas un febrero
detrás de aquella bandada azabache hacia el pinar,
quiero ser también dueñ0 del cielo y un pinar
pero es preciso que me enseñes a volar .

Los trabajos y los días

Encuentros y despedidas

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