La cuna

Casi en secreto, en su rezo de aire, este vientito desabrigará la canción hasta dejar los huesos de la poesía latiendo en el tiempo. Confesiones del viento: “La cuna”.

La cuna

Si supiéramos agradecer con un canto cada objeto que abraza nuestra vida, celebrando lo ínfimo, bendiciendo el brote, venerando el aire que nos colma, seguramente este mundito castigado recuperaría las alas y los sueños.

Alejandra Guerra

 

Coplas de canto

Si yo supiera de qué selva vino
el árbol vigoroso que dio el cedro
para tornear la cuna de mi hijo.
Quisiera bendecir su nombre exótico,
quisiera adivinar bajo qué cielo,
bajo qué brisa fue creciendo lento
el árbol que nació con el destino
de ser tan puro y diminuto lecho.

Árbol inmenso, que te hiciste humilde
para acunar a un niño entre tus gajos,
has de mecer los hijos de mis hijos,
toda mi raza dormirá en tus brazos.

A veces mientras duerme el pequeñuelo
evoco una historia que pudo sucederle:
tal vez bajo su copa en otro tiempo
una madre cobriza amantaba un niño
bajo el cedro amparador de nidos,
de tardecita, cuando el viejo árbol
se llenaba de pájaros con sueños
de música, de arrullos y de píos.

Árbol inmenso, que te hiciste humilde
para acunar a un niño entre tus gajos,
haz de mecer los hijos de mis hijos,
toda mi raza dormirá en tus brazos.

 

Coca Rodríguez lee La cuna

 

La cuna, escrita por Juana Fernández Morales (más conocida como Juana de Ibarbouru), pertenece al disco Coplas de canto de Alfredo Zitarrosa, editado por EMI en 1971.

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