Una deuda del bien

Casi en secreto, en su rezo de aire, este vientito desabrigará la canción hasta dejar los huesos de la poesía latiendo en el tiempo. Confesiones del viento: “Una deuda del bien”.

Una deuda del bien

El veneno de los milagros

Voy a cantarle a los gallos hasta que traigan el día,
el día que traiga el sol del día aquel que te perdía.
Detendré la luz, la cicatriz volverá a ser su herida
para reír donde lloré y poder celebrar la despedida.

La felicidad es tan grande que de cerca no se ve,
la vemos cuando está lejos, cuando se fue.
Es una mariposa de mil alas que se arrastra sobre un pie,
son los eslabones tiernos de una cadena de miel.

Es que ya no te recuerdo porque nunca te olvidé,
toda la historia se ha hecho un momento no más entre mi sombra y tu pie.
Ya no hay culpa, ya no hay duda, ya no hay malo, ya no hay bien,
puro perro bravo, ningún amo traidor, ningún amo fiel.

La felicidad fue tan grande, que de cerca no se vio,
si no pudimos entonces, entonces podamos hoy.
Es un alma descargada, las palabras que no sé,
es violencia y es renuncia, es una deuda del bien.

 

Matías García lee Una deuda del bien

 

Una deuda del bien abre El veneno de los milagros, el intenso disco en el que Gabo Ferro, responsable de la letra y la música de todas las canciones, comparte los arreglos y la interpretación con Luciana Jury, y que fue editado a finales del 2014.

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